Los últimos estudios realizados por empresas que se dedican a analizar el tráfico en internet son elocuentes: las redes sociales cada vez ocupan un mayor espacio entre las predilecciones de los usuarios.
Esa fue una de las conclusiones de la amplia investigación conducida por comScore.com—que se presenta como una de las líderes en la medición del mundo digital—y que se dio a conocer en los primeros días de febrero de este año.
Según el informe, en Europa el acceso a las redes sociales aumentó en un 41% el año pasado respecto al 2007 y de los 282,7 millones de usuarios europeos que estuvieron online en diciembre, el 74,6% afirmó haber entrado en sitios como Facebook, Tuenti, MySpace, Hi5, Skyrock, por citar a algunas de las redes más populares.
Este fenómeno se extiende a otros continentes. Por ejemplo, la salida al ciberespacio de la versión en español de Facebook desató un enorme furor y ya cerca de 22 millones de hispanohablantes forman parte activa de la enorme red que apenas tiene cinco años de creada, pero que reúne a más de 175 millones de usuarios en todo el mundo.
Entre las aplicaciones más populares de Facebook—la red de mayor crecimiento mundial— está la posibilidad de “subir” una enorme cantidad de fotografías, lo que le ha permitido superar a otros sitios como Flickr o Photobucket. De acuerdo con los datos de la investigación de comScore, el 69% de los visitantes mensuales de Facebook ven o alojan fotos en esta plataforma, lo que ha provocado que existan más de diez mil millones de imágenes en el sitio.
No obstante, las redes sociales no han permanecido incólumes a las controversias alrededor del uso de la información, un problema que preocupa hoy a los internautas.
Recientemente el gigante Google agregó nuevos elementos a la polémica cuando anunció que, en lo adelante, los anuncios patrocinados que aparecerán en las páginas de resultados del buscador, y también en YouTube, estarán más relacionados con las preferencias del usuario. Ahora se tendrá en cuenta no solo la palabra de búsqueda—como había funcionado hasta el momento—, sino, y aquí viene lo novedoso, el historial de navegación de ese usuario, es decir, los sitios visitados para, a partir del análisis de las “cookies” guardadas en los servidores de Google, construir un perfil y personalizar la publicidad.
El objetivo de los cambios en el funcionamiento de su exitoso sistema AdSense—una de las mayores fuentes de ingreso de la empresa— es simple: ofrecer a las empresas la posibilidad de segmentar más aún el público al que dirigen las campañas de marketing en Internet y, por tanto, cobrarles más dinero.
Las críticas por la utilización de esta información no se han hecho esperar; aunque Google se “defiende” con el argumento de que ofrece servicios gratuitos y necesita obtener ganancias precisamente para continuar con esos servicios en los mismos términos.
FACEBOOK…
En las redes sociales, específicamente en Facebook, se desató un gran escándalo después que la red anunciara, poco antes de su quinto aniversario, un “pequeño” cambio en las condiciones de uso del servicio. Esa modificación estipulaba que todos los usuarios debían aceptar “de forma irrevocable y a perpetuidad” la posibilidad de que Facebook empleara a su gusto las informaciones subidas al sitio: fotos, videos, textos.
Las protestas fueron extensas porque bajo esa nueva regulación ni siquiera si la persona decidiera cerrar voluntariamente su cuenta en Facebook, la información dejaría de estar disponible para cualquier acción que los dueños de la red estimaran conveniente.
Apenas unos días después de darse a conocer la cláusula, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg—aunque diversas personas reclaman la autoría de esa red—le pidió a los usuarios, mediante un post en el blog oficial de la compañía, que confiaran en que ellos no harían un uso comercial de los contenidos, sino solo técnico y de esta manera garantizar que, aunque un usuario abandonara la red, la información que había compartido con otros miembros siguiera accesible para sus antiguos contactos.
Otro problema de Facebook es que permite que sus contenidos sean indexados por Google—al menos el nombre y los apellidos de las personas—; mientras redes como Tuenti—la de mayor popularidad en España—mantiene los nombres de los usuarios invisibles a las “arañas” de los buscadores, como una vía para ampliar la privacidad de la información publicada por los internautas; además, en Tuenti, como en varias redes, los miembros pueden restringir, incluso, la descarga de imágenes.
El crecimiento de las redes sociales es una tendencia que parece irreversible y la Comisión Europea no dudó en reconocer a estas redes como un “fenómeno social y económico que está cambiando la manera de interactuar en internet”. Cierto; pero más allá de las espectaculares cifras, tal vez deberíamos preguntarnos ¿quiénes son los dueños de la información que, voluntariamente, colocamos en línea? o mejor ¿cómo utilizan esa información?
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